De un feliz años nuevo y la descomposición social; un acercamiento a Rubém Fonseca

La historia es sencilla, tenemos una pareja de ladrones que el último día del año solo esperan que sus compañeros lleguen para unos días después dar el primer golpe del año, pero llega uno de ellos y los incita a aprovechar el armamento que tienen; así, el grupo termina en una casa en la zona cara de la ciudad, cometiendo fechorías y teniendo un feliz año nuevo. De esta manera nos acercamos a un cuento narrado en primera persona que a simple vista trata sobre la descomposición social y la diferencia de clases pero ¿Cómo llegamos a ésta conclusión?

Antes de comenzar, debemos decir que Rubem Fonseca el autor del cuento Feliz año nuevo[1] es oriundo de Brasil, lugar donde suceden los hechos del relato. Así pues, en el cuento, Fonseca nos retrata la sociedad de éste país, que al mismo tiempo puede ser cualquier país en el sitio adecuado. Nos habla de la corrupción moral pero al mismo tiempo nos da ciertas pistas sobre las circunstancias puesto que la brecha social solo crea injusticia y resentimiento como veremos en el cuento.

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Ahora bien, al leer el cuento, sin saberlo, hacemos un recorrido de lo que Peirce (1839-1914) configuró como signo puesto que seguimos indicios, encontramos iconos y definimos símbolos para dar sentido y comprender e interpretar. Todo esto tiene una relación de consecuencia ya que son tres niveles ampliamente relacionados que configuran el signo y así permiten al lector interpretar. Con todo lo anterior dicho, ahora podemos hacer el seguimiento de uno de los indicios más fuertes por su condición de paratexto, el título “Feliz año nuevo”. No es sólo porque es un índice que se relaciona con iconos y símbolos sino por su misma condición de paratexto pues de por sí, el titulo brinda información valiosa al lector y orienta en la construcción de sentido del texto que se va a leer. Así pues, al iniciar la lectura podríamos pensar que es una narración con una temática bonita o dulce, en tanto a festividades, pero no es así.

El primer conjunto de iconos o imágenes que nos ayudan a completar el indicio lo encontramos en la primera frase “Vi en la televisión que los comercios buenos estaban vendiendo como locos ropas caras para que las madames vistan en el reveillon.” Dos preguntas nacen de aquí, por qué madames y qué es el reveillón, en primer medida podemos ocuparnos del reveillón, que es el festejo cultural (y turístico) del año nuevo en Rio de Janeiro.  Así pues nos plantea que las madames, que podemos inferir que son mujeres de clase alta o al menos con dinero, se arreglan para ese festejo. A continuación nos dicen “Pereba, voy a tener que esperar que amanezca y levantar aguardiente, gallina muerta y farofa de los macumberos” lo que crea un contraste directo puesto que los macumberos nos remite a una práctica religiosa, cultural y tradicional de Brasil, distanciada de la primera celebración. Ésta imagen se refuerza con comentarios sobre la superstición de Pereba (uno de los compañeros del narrador) y la mención de los babalaos y la macumba.

Podemos ver que desde el inicio se plantea una dicotomía entre tradición y modernidad que se divide, además, entre ricos y pobres, intelectuales y supersticiosos. “Pereba siempre ha sido supersticioso. Yo no. Hice la secundaria, se leer, escribir y hacer raíz cuadrada.” Primero nos dicen que las madames ya están listas para las fiestas esas “están todas con ropa nueva, van a entrar al año nuevo bailando con los brazos en alto, ¿ya viste cómo bailan las blancuchas?” y de manera opuesta ellos hablan de festejos más tradicionales y dicen “Esperando que amanezca para comer farofa de macumba”.

De cualquier modo, en ese momento deciden cambiar sus planes, el otro compañero llamado Zequinha los increpa por andar viendo televisión y masturbándose cuando tienen las armas listas para cualquier operación, por lo cual deciden hacer algo antes de la operación ya planeada “Vamos a reventar un banco en la Penha. El Lambreta quiere hacer el primer golpe del año.” Los planes son súbitos y así pasan de esperar el amanecer a conseguir un botín y tener un feliz año nuevo aunque eso conlleve dañar el año nuevo de otros. Antes de continuar es importante recalcar que hasta ahora en el cuento se ha mencionado varias veces el hambre, “Estoy muriéndome de hambre, dijo Pereba.” “Creo que él también tenía hambre.” Esto es importante porque al principio nos dijeron que “las casas de artículos finos para comer” ya habían vendido todo, así encontramos otra diferencia abismas, los ricos ya tienen su comida y ellos tienen hambre.

Con esto en mente, el trío decide “Estaba pensando que invadiéramos una casa estupenda que esté dando una fiesta.” Y así continuamos siguiendo indicios e iconos relacionados a las fiestas y la celebración puesto que desde el inicio dejan claro la diferencia entre ambas formas de festividad. Ellos ya saben que las fiestas están en su apogeo y que tienen comida de las casas de artículos “finos” y hay madames con muchas joyas.  Ellos mismos siguen indicios de una fiesta propicia que nos recuerda las nociones anteriores de los ricos “Hasta que encontramos el lugar perfecto. Tenía a la entrada un jardín grande y la casa quedaba al fondo, aislada. Oíamos barullo de música de carnaval, pero pocas voces cantando.” Después descubren que “Estaban bebiendo y bailando en un salón cuando nos vieron.” Situación diferente a la que presenciamos al inicio del cuento, una habitación lúgubre, con un televisor que no sabemos de dónde salió, el hambre y la decadencia general del ambiente, que puede coincidir como la decadente imagen de Pereba, “no tienes dientes, eres bizco, negro y pobre”. En la fiesta hay además “tres camareros y dos cocineras”. Llegamos a la escena culmine donde presenciamos la violencia y el desazón de una clase social contra otra, de una violencia que no es solo por necesidad sino por diversión y por venganza, “Me bajé el pantalón y cagué sobre la colcha. Fue un alivio, muy justo.”.

Finalmente, aparece una descripción que se contrapone a la descripción de Pereba y que nos expresa la situación de ambas clases sociales “Toda peinada, con aquel pelazo armado, teñido de rubio, ropa nueva, rostro arrugado, esperando el nuevo año, pero estaba ya más para allá que para acá.” Aquí retomamos el indicio principal, otra vez esperando el año nuevo pero como vemos en una situación horrible para los ricos y buena para los delincuentes. Ya había hablado un poco de la violencia y el resentimiento pero crece exponencialmente cuando el señor Mauricio les hace ver lo insignificantes que son “Hijo de puta. Las bebidas, las comidas, las joyas, el dinero, todo aquello eran migajas para ellos. Tenían mucho más en el banco. No pasábamos de ser tres moscas en el azucarero.”

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Logran desquitarse, logran comer y logran tener un feliz año nuevo, de ésta manera toda la situación inicial se revierte y pasan a organizar su propia fiesta “Coloqué las botellas y la comida sobre una toalla en el suelo.” El toque final es la inversión de la celebración y la felicidad que conlleva puesto que dice “llené los vasos y dije, que el próximo año sea mejor. Feliz año nuevo.” Sí, su situación mejoró mucho en contraposición a las madames del inicio que fueron representadas por las mujeres violadas y despreciadas de las fiestas.

En conclusión, siguiendo el indicio Feliz año nuevo podemos apreciar la inversión de roles entre dos clases sociales en un momento de festejo además del retrato de esas clases sociales. Un feliz año atípico, dado que no lo vemos desde los ricos, los felices y acomodados sino desde los pobres, que en el cuento pasan de esperar el amanecer a festejar el nuevo año. Además nos habla de las tradiciones culturales, la decadencia moral, la delincuencia y la violencia que convergen para dar una fiel imagen de las calles de Brasil y del feliz año nuevo de los hampones.

[1] Tomado del libro: Los mejores relatos. Editorial Alfaguara, Bogotá, 1998.

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