Mis clásicos de la literatura (Más de cincuenta cuentos imperdibles e inolvidables).

Hace mucho tiempo que no escribo nada que no sean ensayos o trabajos para la universidad. Hace poco estaba pensando en cambiar esto y volverlo un poco más personal. Seguiré recomendando cosas pero no tendré una sección especial para ello y no sera tampoco el fin del blog.

Ha pasado mucho tiempo, acaba de pasar el veinticuatro de diciembre la típica fecha de cena familiar, no sé si a todos le pasa lo mismo, pero después de cierto tiempo de estar con ellos, debo encerrarme en mi habitación, escuchar el silencio, leer algunas lineas de el fanfic o novela del momento y así recomponerme, para seguir con la cena.

Respecto a la carrera, voy bien, estoy contento, a veces de verdad comienzo a preguntarme si estoy estudiando lo correcto, lo que me hará feliz y otros días simplemente lo sé. Me gane una mención por buenas notas en el primer semestre, no sé si lo vuelva a ganar, eso se da un semestre después entonces cuando comience el siguiente lo dirán.

Mi vida es muy monótona así que realmente no sé que decirles respecto a ello. Aun no me enamoro, no he conocido a una persona que me trastorne o algo así, he encontrado buenas personas en la carrera pero no merma el sentimiento de soledad.

Si alguien lee esto, pueden pedirme los textos y dependiendo de eso la próxima vez que suba una recomendación los pondré.

Por ello mejor recomendare mis obras favoritas con una frase cada una sin un orden predetermino (Feliz navidad, supongo):

Algunas peculiaridades de los ojos – Philip K. Dick.

 algunas peculiaridades de los ojos

“Sin embargo, las siguientes observaciones del autor no tardaron en desenmascarar su auténtica naturaleza. Comprendí en seguida que el autor lo sabía todo. Lo sabía todo, pero se lo tomaba con extraordinaria tranquilidad. La frase (aún tiemblo al recordarla) decía: … sus ojos pasearon lentamente por la habitación.”

Aceite de perro – Ambrose Bierce.

aceite de perro

“Es realmente la medicina más valiosa que se conoce; pero la mayoría de las personas es reacia a realizar sacrificios personales para los que sufren, y era evidente que muchos de los perros más gordos del pueblo tenían prohibido jugar conmigo, hecho que afligió mi joven sensibilidad y en una ocasión estuvo a punto de hacer de mí un pirata.”

Bartleby – Herman Melville.

 bartleby el escribiente

“En esta actitud estaba cuando le dije lo que debía hacer, esto es, examinar un breve escrito conmigo. Imaginen mi sorpresa, mi consternación, cuando sin moverse de su ángulo, Bartleby, con una voz singularmente suave y firme, replicó: -Preferiría no hacerlo.”

A la deriva – Horacio Quiroga.

 A la deriva

“El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito -de sangre esta vez- dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte.”

Casa tomada – Julio Cortázar.

 casa tomada 1 Casa tomada

“Me tiré contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.”

Bola de Sebo – Guy de Maupassant. 

 Bola de sebo

“Al principio nadie hablaba. Bola de Sebo no se atrevió a levantar los ojos. Sentíase a la vez indignada contra sus compañeros, arrepentida por haber cedido a sus peticiones y manchada por las caricias del prusiano, a cuyos brazos la empujaron todos hipócritamente.”

Como se salvó Wang Fo – Marguerite Yourcenar.

 como se salvo wang fo 1 como se salvo wang fo

“Me has mentido Wang-Fo, viejo impostor: el mundo no es más que un montón de manchas confusas, arrojadas sobre el vacío por un pintor insensato, siempre borradas por nuestras lágrimas. (…) Esta gente no está hecha para perderse en el interior de una pintura.”

Continuidad de los parques – Julio Cortázar.

continuidad de los parquescontinuidad de los parques 2

“Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles.”

Carta a una señorita en París – Julio Cortázar.

 cartas a una señorita en paris

“No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.”

Corazones solitarios – Rubem Fonseca. 

 corazones solitarios

“Acuérdate de aquel lord inglés que dijo que su éxito con las mujeres era porque trataba a las damas como putas y a las putas como damas. Está bien. ¿Entonces cómo debo tratar a nuestras lectoras? No me vengas con dialécticas. No quiero que las trates como putas. Olvida al lord inglés. Pon alegría, esperanza, tranquilidad y confianza en las cartas, eso es lo que quiero.”

Dejar a Matilde – Alberto Moravia.

Dejar a matilde

“Después me soltó; me levanté yo también y, de repente, advertí que estaba contento de habérselo dicho y de que no lo hubiera tomado en serio y se lo tomara como una de las muchas bobadas que se pueden decir entre enamorados.”

Luvina – Juan Rulfo.

luvina

“Y usted, si quiere, puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca. (…) Y hasta se puede probar y sentir, porque está siempre encima de uno, apretada contra de uno, y porque es oprimente como un gran cataplasma sobre la viva carne del corazón.”

El árbol – María Luisa Bombal

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“Solitaria, permanecía largo rato acodada en la ventana mirando el  oscilar del follaje —siempre corría alguna brisa en aquella calle que se  despeñaba directamente hasta el río— y era como hundir la mirada en  un agua movediza o en el fuego inquieto de una chimenea. Una podía pasarse así las horas muertas, vacía de todo pensamiento, atontada de bienestar”.

¡Diles que no me maten! – Juan Rulfo

diles que no me maten

 “No tenía ganas de nada. Sólo de vivir. Ahora que sabía bien a bien que lo iban a matar, le habían entrado unas ganas tan grandes de vivir como sólo las puede sentir un recién resucitado. Quién le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan rancio, tan enterrado como creía que estaba. Aquel asunto de cuando tuvo que matar a don Lupe”.

El ahogado más hermoso del mundo – Gabriel García Márquez

 El ahogado mas hermosa del mundo

“Habían jugado con él toda la tarde, enterrándolo y desenterrándolo en la arena, cuando alguien los vio por casualidad y dio la voz de alarma en el pueblo. Los hombres que lo cargaron hasta la casa más próxima notaron que pesaba más que todos los muertos conocidos, casi tanto como un caballo, y se dijeron que tal vez había estado demasiado tiempo a la deriva y el agua se le había metido dentro de los huesos”.

El Aleph – Jorge Luisa Borges.

el aleph

“Vaciló y con esa voz llana, impersonal, a que solemos recurrir para confiar algo muy íntimo, dijo que para terminar el poema le era indispensable la casa, pues en un ángulo del sótano había un Aleph. Aclaró que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos”.

Un artista del trapecio – Franz Kafka.

 el artista del trapecio

“A no ser entonces, estaba siempre solitario. Alguna vez un empleado que erraba cansadamente a las horas de la siesta por el circo vacío, elevaba su mirada a la casi atrayente altura, donde el trapecista descansaba o se ejercitaba en su arte sin saber que era observado”.

Aura – Carlos fuentes.

 Aura

“Dueño de la recamara de Aura, duermes en la soledad, lejos del cuerpo que creerás haber poseído. Al despertar, buscas otra presencia en el cuarto y sabes que no es la de Aura la que te inquieta, sino la doble presencia de algo que fue engendrado la noche pasada”.

El infierno tan temido – Juan Carlos Onetti.

 El infierno tan temido

“Solo tenía ahora, Risso, una lástima irremediable por ella, por él, por todos los amantes que habían amado en el mundo, por la verdad y error de sus creencias, por el simple absurdo del amor y por el complejo absurdo del amor creado por los hombres”.

El posible Baldi – Juan Carlos Onetti.

 El imposible Baldi

“—Sí, no importa que se ría. Yo, desde que lo vi esperando para cruzar la calle, comprendí que usted no era un hombre como todos. Hay algo raro en usted, tanta fuerza, algo quemante… Y esa barba, que lo hace tan orgulloso… Histérica y literata, suspiró Baldi. Debiera haberme afeitado esta tarde”.

Islas nuevas – María Luisa Bombal.

 Islas nuevas

“Llega a la tranquera, cruza el parque, luego el jardín con sus macizos de camelias; desempaña con su mano enguantada el vidrio de cierta ventana y abre a la altura de sus ojos dos estrellas, como en los cuentos. Yolanda esta desnuda y de pie en el baño, absorta en la contemplación de su hombro derecho. En su hombro derecho crece y se descuelga un poco hacia la espalda algo liviano y blando”.

Funes el memorioso – Jorge Luis Borges.

funes el memorioso

 “Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. (…) Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños”.

Romeo y Julieta – William Shakespeare. 

romeo y julieta

“Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad vuestro último abrazo. Y labios, que sois puertas del aliento, sellad con un último beso”.

El gato negro – Edgar Allan Poe.

 el gato negro

“Si bien en esta forma quedó satisfecha mi razón, ya que no mi conciencia, sobre el extraño episodio, lo ocurrido impresionó profundamente mi imaginación. Durante muchos meses no pude librarme del fantasma del gato, y en todo ese tiempo dominó mi espíritu un sentimiento informe que se parecía, sin serlo, al remordimiento”.

Chac Mool – Carlos Fuentes. 

 Chac_Mool 2 Chac_Mool

“No quise pensar más en su relato; dormí hasta Cuernavaca. De ahí a México pretendí dar coherencia al escrito, relacionarlo con exceso de trabajo, con algún motivo psicológico. Cuando a las nueve de la noche, llegamos a la terminal, aún no podía explicarme la locura de mi amigo”.

Instrucciones para llorar – Julio Cortázar.

 INSTRUCCIONES PARA LLORAR

“Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca”.

Yo sólo vine a hablar por teléfono – Gabriel García Márquez.

Solo vine a hablar por telefono

“Entonces marcó seis cifras, con tanta tensión y tanta prisa, que no estuvo segura de que fuera el número de su casa. Esperó con el corazón desbocado, oyó el timbre familiar con su tono ávido y triste, una vez, dos veces, tres veces, y oyó por fin la voz del hombre de su vida en la casa sin ella”.

La luz es como el agua – Gabriel García Márquez.

La luz es como el agua

“Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota, y lo dejaron correr hasta que el nivel llego a cuatro palmos. Entonces cortaron la corriente, sacaron el bote, y navegaron a placer por entre las islas de la casa”.

El coronel no tiene quien le escriba – Gabriel García Márquez.

 El coronel no tiene quien le escriba 2 El coronel no tiene quien le escriba

  “El coronel necesitó setenta y cinco años —los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto— para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder”.

Crónica de una muerte anunciada – Gabriel García Márquez. 

cronica de una muerte anunciada

“Luego salió al balcón del dormitorio, y vio a Santiago Nasar frente a la puerta, bocabajo en el polvo, tratando de levantarse de su propia sangre. Se incorporó de medio lado, y se echó a andar en un estado de alucinación, sosteniendo con las manos las vísceras colgantes”.

Borges y yo – Jorge Luis Borges.

 Borges y yo

“Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar”.

Un señor muy viejo con unas alas enormes – Gabriel García Márquez. 

 Un señor muy viejo con unas alas enormes 2 Un señor muy viejo con unas alas enormes

“Además los escasos milagros que se le atribuían al ángel revelaban un cierto desorden mental, como el del ciego que no recobró la visión pero le salieron tres dientes nuevos, y el del paralítico que no pudo andar pero estuvo a punto de ganarse la lotería, y el del leproso a quien le nacieron girasoles en las heridas”.

Emma Zunz – Jorge Luis Borges.

 emma zunz

“La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios”.

El escarabajo de oro – Edgar Allan Poe.

 el escarabajo de oro

“-¡Vaya! -dije, luego de examinarlo unos minutos-. Debo reconocer que el escarabajo es realmente extraño. Jamás vi nada parecido a este animal… como no sea una calavera, a la cual se asemeja más que a cualquier otra cosa”.

El corazón delator – Edgar Allan Poe

  corazon delator 2 corazon delator

“El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara… hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos”.

La esfinge – Edgar Allan Poe. 

 la esfinge

“«Cuatro alas membranosas cubiertas de pequeñas y coloreadas escamas de aspecto metálico; boca que forma una probóscide enrollada debida a la prolongación de los maxilares, sobre cuyos lados se hallan rudimentos de mandíbulas y palpos pilosos; alas inferiores adheridas a las superiores por pelos tiesos; antenas prismáticas en forma de porra prolongada; abdomen puntiagudo. La esfinge de la calavera ha causado a veces gran terror entre el vulgo por el tono melancólico del grito que emite y por el distintivo de la muerte que lleva en su coselete.»”.

El entierro prematuro – Edgar Allan Poe

El entierro prematuro

“Daba la impresión de que estaba muerto, pero aparecía casi sentado dentro del ataúd, cuya tapa, en furiosa lucha, había levantado parcialmente. Inmediatamente lo llevaron al hospital más cercano, donde se le declaró vivo, aunque en estado de asfixia. Después de unas horas volvió en sí, reconoció a algunas personas conocidas, y con frases inconexas relató sus agonías en la tumba”.

Los crímenes de la calle Morgue – Edgar Allan poe.

Los crimenes de la calle morgue

“Se vanagloriaba ante mí burlonamente de que muchos hombres, para él, llevaban ventanas en el pecho, y acostumbraba a apoyar tales afirmaciones usando de pruebas muy sorprendentes y directas de su íntimo conocimiento de mí”.

Quién de nosotros – Mario Benedetti.

 Quien de nosotros

“Ahora es horrible que te lo diga (yo también me doy cuenta), pero alguna vez te he querido de veras. Esto debe sonarte como una campana rota; sin embargo, es decorosamente cierto. A menudo pensaste, sin alterarte, con tu calma de siempre, que yo quería a Lucas, pero que no podía con mi vergüenza, que me había equivocado eligiéndote y ahora pagaba mi error. Pero eras tú el equivocado. Cuando te elegí, y antes de elegirte, me gustabas. Siempre me gustaste, me gustas aún”.

La virgen de los sicarios – Fernando Vallejo. 

 La Virgen De Los Sicarios

“En este país por unos tenis uno se mata o se hace matar. Por unos tenis apestosos estamos dispuestos a irnos a averiguar a que huele la eternidad…esto es por un principio de justicia: aquel a quien se los van a robar cree que es injusto que se los quiten puesto que él los pagó; y aquel que se los va a robar cree que es más injusto no tenerlos”.

Leopardo al sol – Laura Restrepo. 

 leopardo al sol 2 leopardo al sol

“De ser un barrio tranquilo, más bien aburrido, el nuestro había pasado a ser un frenesí. Cuando uno menos esperaba, pum, pum, pum y todo el mundo a la calle a ver qué pasaba, traque, traque, traque, a saber quién era el muerto”.

Oír a Darío – Darío Lancini. 

 Oir a Dario

Amor azul: “Ramera, de todo te di, Mariposa colosal, sí, yo de todo te di. Poda la rosa, Venus. El átomo como tal es un evasor alado. Pide, todo te doy: isla, sol, ocaso, pirámide. Todo te daré: mar, luz, aroma”.

Orgullo y prejuicio – Jane Austen.

 orgullo y prejuicio 2 orgullo y prejuicio

«A poca gente quiero de verdad, y de muy pocos tengo buen concepto. Cuanto más conozco el mundo, más me desagrada, y el tiempo me confirma mi creencia en la inconsistencia del carácter humano y en lo poco que se puede uno fiar de las apariencias de bondad o inteligencia».

Como agua para chocolate – Laura Esquivel.

como aguaa para chocolate

 Como agua para chocolate

“Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. (…) la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento”.

La historia de María Griselda – María Luisa Bombal.

La historia de maria griselda

«Siempre, siempre había sido así —le decía—. Desde muy niña hubo de sufrir por culpa de su belleza. Su hermana no la quería y sus padres, como para compensarle a su hermana toda la belleza que le habían entregado a ella, dedicaron siempre a ésta su cariño y su fervor. En cuanto a ella, nadie la mimó jamás. Y nadie podía ser feliz a su lado.”

La odisea – Homero. 

La odisea 2 La odisea

“De todas las criaturas que viven y se reproducen en la Tierra, no existe ninguna que sea más débil que el hombre. (…) Oh dioses! ¡De qué modo culpan los mortales a los númenes! Dicen que las cosas malas les vienen de nosotros, y son ellos quienes se atraen con sus locuras infortunios no decretados por el destino”.

El túnel – Ernesto Sábato.

 El tunel 2 El tunel

“A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.”

El viejo y el mar – Ernest Hemingway.

El viejo y el amr

“Imagínate que cada día tuviera uno que tratar de matar a la luna —pensó—. La luna se escapa. Pero ¡imagínate que tuviera uno que tratar diariamente de matar al sol! Nacimos con suerte», pensó. (…) No comprendo estas cosas —pensó—. Pero es bueno que no tengamos que tratar de matar al sol o a la luna o a las estrellas. Basta con vivir del mar y matar a nuestros verdaderos hermanos”.

Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas – Lewis Caroll.

 ALicia en el pais de las maravillas 2 ALicia en el pais de las maravillas

-¡Dios mío! ¡Qué cosas tan extrañas pasan hoy! Y ayer todo pasaba como de costumbre. Me pegunto si habré cambiado durante la noche. Veamos: ¿era yo la mis al levantarme esta mañana? Me parece que puedo recordar que me sentía un poco distinta. Pero, si no soy la misma, la siguiente pregunta es ¿Quién demonios soy? ¡Ah, este es el gran enigma!

La regla de tres – Antonio Gala. 

 La regla de tres

“Yo pensé que las gracias debería dárselas yo a ellos; por su vitalidad, por su simpatía en el más alto sentido, por su ejemplo y por su total confianza mutua. Y por su carnalidad y por su forma de beber o no beber, y de mandar a la niña obediente a acostarse. Y quise con toda mi alma ser algo de ellos: hermano mayor, o tío, o padre. O amante pero de los dos o de los tres: de cuantos aquella escena suponía.”

Marianela – Benito Pérez Galdós.

Marianela

 “-Me dijo que no podría vivir sin mí, y que aunque tuviera vista me querría mucho siempre. Yo estaba contenta, y mi fealdad, mi pequeñez y mi facha ridícula no me importaban, porque él no podía verme, y allá en sus tinieblas me tenía por bonita…pero después… -Después…-murmuro Golfín traspasado de compasión-Ya veo que yo tengo la culpa de todo”.

 María – Jorge Isaacs. 

 La maria

“Mi voz, mis caricias, mis ojos que tan dulcemente habían sabido conmoverla en otros días ¿no serían capaces de disputársela al dolor y a la muerte? Aquel amor ante el cual la ciencia se consideraba impotente, que la ciencia llamaba en su auxilio, debía poderlo todo. Recorría, en mi memoria lo que me decía en sus últimas cartas: «La noticia de tu regreso ha bastado a volverme las fuerzas… Yo no puedo morirme y dejarte solo para siempre».

Flor de fango – José María Vargas Vila. 

Flor de fango

“¡vengarse! ¡vengarse! ¡oh, qué placer! su alma absorta, veía en la hoguera ardiente de sus odios dolorosos, agitarse como una salamandra, enrojecer, crispada, y retorcerse encendida, la gran víbora ígnea; la venganza; hasta hoy; ella la calumniada, había sido la calumniadora; ella la virgen, era la meretriz; ella, la intocable, era la prostituta; ella, la incorruptible, era la corruptora… está bien; ahora, ella, la perseguida, podía ser la perseguidora; sí, ella podía aceptar aquel anciano; dominarlo, sugestionarlo, arruinarlo, envilecerlo; hacer de esa familia de ricos, una raza de mendigos; llevarlos a la miseria y la deshonra”.

La familia de Pascual Duarte – Camilo José Cela.

 la familia de pascual duarte

“yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de vera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte”.

El principito – Antoine de Saint-Exupéry.

 principito 2 principito 3 Principito

“Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domésticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”.

Los días del venado – Liliana Bodoc.

los dias del venado 2 los dias del venado

“Lo que voy a relatar sucedió en un tiempo lejanísimo; cuando los continentes tenían otro curso. Entonces, las horas de las Criaturas pasaban lentas, los Brujos de la tierra recorrían las montañas Maduinas buscando hierbas salutíferas, y todavía resultaba sencillo ver a los lulus, en las largas noches de las islas del sur, bailando alrededor de sus colas.”

El príncipe feliz – Oscar Wilde.

 el principe feliz

“-Querida Golondrinita -dijo el Príncipe-, me cuentas cosas maravillosas, pero más maravilloso aún es lo que soportan los hombres y las mujeres. No hay misterio más grande que la miseria. Vuela por mi ciudad, Golondrinita, y dime lo que veas. Entonces la Golondrinita voló por la gran ciudad y vio a los ricos que se festejaban en sus magníficos palacios, mientras los mendigos estaban sentados a sus puertas”.

Las aventuras de Sherlock Holmes – Arthur Conan Doyle.

las aventuras de cherlock holmes 2 las aventuras de cherlock holmes

“–Psé. Querido amigo, ¿qué le importan al público, al gran público despistado, que sería incapaz de distinguir a un tejedor por sus dientes o a un cajista de imprenta por su pulgar izquierdo, los matices más delicados del análisis y la deducción? Aunque, la verdad, si es usted trivial no es por culpa suya, porque ya pasaron los tiempos de los grandes casos. El hombre, o por lo menos el criminal, ha perdido toda la iniciativa y la originalidad. Y mi humilde consultorio parece estar degenerando en una agencia para recuperar lápices extraviados y ofrecer consejo a señoritas de internado”.

Drácula – Bram Stoker. 

 Dracula 2 Dracula

“Esa pobre alma que nos ha causado tanto daño, es el caso más triste de todos. Imaginen ustedes cuál será su alegría cuando él también sea destruido en su peor parte, para que la mejor pueda gozar de la inmortalidad espiritual. Deben tener también piedad de él, aun cuando esa piedad no debe impedir que sus manos lleven a cabo su destrucción”.

Lolita – Vladimir Nabokov. 

Lolita

«Entre los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica (o sea, demoníaca); propongo llamarlas nínfulas a estas criaturas escogidas. (…) Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita».

El perseguidor – Julio Cortázar.

 el persiguidor

«No es ninguna excepción, aparentemente. Cualquiera puede ser como Johnny, siempre que acepte ser un pobre diablo enfermo y vicioso y sin voluntad y lleno de poesía y de talento. Aparentemente. Yo que me he pasado la vida admirando a los genios, a los Picasso, a los Einstein, a toda la santa lista que cualquiera puede fabricar en un minuto (y Gandhi, y Chaplin, y Stravinsky), estoy dispuesto como cualquiera a admitir que esos fenómenos andan pos las nubes, y que con ellos no hay que extrañarse de nada. Son diferentes, no hay vuelta que darle».

La Amortajada – María Luisa Bombal.

 la amortajada

“No se mueva. iAy que silencio! El aire parece de cristal. En tardes como ésta me da miedo hasta de pestañear. ¿Sabe uno acaso donde terminan los gestos? ¡Tal vez si levanto la mano, provoque en otros mundos la trizadura de una estrella.»

Espero saquen tiempo de interesarse por alguno, la literatura suele llenar vacíos que casi nada puede llenar por lo cual quería ayudarles a llenar sus vacíos. Feliz año nuevo.

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